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May 29, 2017

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El día que México nos sacudió

October 4, 2017

 FOTO: EFE

 

Después de 2 semanas de la "sacudida" he decidido regresar a escribir. Confieso que me sentía desanimada, asustada y tal vez deprimida y por eso creía no tener algo positivo que compartirles, pero también creo que no soy la única que se siente así y si eso es verdad quiero ahora si mostrar el lado bueno dentro de este momento de tristeza y obscuridad que vivimos ese 19 de septiembre.

 

Después del temblor, Gracias a Dios no sufrí alguna perdida, mi familia, amigos y casa están bien, sin embargo me sentía con mucho miedo y mucha culpabilidad. Miedo de volver a experimentar algo de esa naturaleza, de no tener la suerte que ese día tuve y culpabilidad de no poder ayudar como hubiera querido y culpabilidad por simplemente estar bien yo mientras había vidas atrapadas. Llore y llore mucho por esas dos razones, bastaba una nueva noticia en TV, Twitter o  Facebook para que llorara de forma incontrolable.

 

Me sentía insegura en mi propia casa siendo que después del sismo no había más que algunas grietas que no son de peligro. Tenía miedo de quedarme en casa con mi niño y de no poder correr con el si volvía  a pasar, tenía miedo de no saber de mi esposo o de mis papás si volvía a pasar, miedo de ver cómo podría caer todo a mi alrededor y no poder hacer nada si volvía a pasar y bueno todo mi miedo se centraba en el SI VOLVÍA A PASAR.

 

No quería irme lejos de mi hijo ni de mi esposo, por lo que me quedaba cerca de ellos todo el tiempo, no quería quedarme a trabajar en casa como siempre lo había hecho pues prefería pasar todo el día en un café para no estar sola, y el único día que me quede en casa a la 1:14pm estaba alerta por si había que salir corriendo como ese día. Deje de escuchar música y si veía televisión tenía que ser en vivo por si sonaba la alarma sísmica, de esta forma siempre podía estar alerta. No pude dormir ni una sola noche entera durante estos días pues cualquier sonido, pequeño tronido de mi edificio, o ladridos de los perritos de mis vecinos me hacían creer que ya estaba temblando de nuevo, me bañaba con la puerta abierta. Ir a un paseo con mi familia, ya fuera parque, plaza comercial o lo que fuera era ver e idear una estrategia de huida por si nos tocaba en ese momento un temblor, todo el tiempo veía las reacciones de la gente esperando ver que no fuera una reacción de preocupación o pánico porque si así era sabía que era momento de salir de ahí y bueno así podría seguir con infinidad de cosas que cambie o pause en mis hábitos.

 

Deje de ser yo, deje de disfrutar y deje mi vida en pausa…

 

Sabía que no estaba bien, eso no era normal, era normal mi miedo pues al final todos lo teníamos pero no modificar mi vida y mucho menos llorar todo el tiempo. Decidí tomar terapia, decidí tomar acción y no permitir que  algo que no sabía cuándo iba a volver pasar cambiara mi actitud hacia lo que para mí es VIVIR. Me di cuenta que no se puede vivir estando alerta todo el tiempo y vivir con miedo simplemente no es vivir. Tengo mucho que agradecer pues todos los que vivimos este día aunque no estamos en posición de damnificados somos sobrevivientes.  Todos tenemos esta segunda oportunidad de vida y no es momento de desperdiciarla ya y menos con miedos. Encontramos un nuevo yo en todos los sentidos y eso fue lo que me ayudo a dejar un poco el temor de lado, y por primera vez en mucho tiempo me sentí orgullosa de ser mexicana, porque aunque estaba oculto ahí estaba la bondad y grandeza de nuestro país.

 

Hay Vida!

 

Abrí los ojos y vi lo que había alrededor, vi que había cambiado no solo mi vida si no la vida de mi país en general, que si bien habíamos pasado por un evento trágico, también había sido el momento que nos permitió sacar lo mejor de nosotros como seres humanos. Aun cuando todos tenían miedo (así como yo..) el ánimo de ayudar no paraba. Ayude en lo que pude y de acuerdo a mis posibilidades así como todos, y como todos teníamos el sentimiento de que nada era suficiente la ayuda se duplico y llegamos a un punto en el que "sobraba" de todo, nos unimos para mover escombros, para pasar la voz en nuestras redes de cosas que necesitaban y en donde se necesitaban, nos unimos para alimentar a rescatistas, consolar a familiares o personas que habían perdido literalmente todo, nos unimos para cantar nuestro himno y darle un nuevo significado, nos unimos para aplaudir la ayuda extranjera y agradecer a quien se lanzó a ayudarnos desinteresadamente, nos unimos para amar a los perritos que ahora eran los héroes, nos unimos para subir el puño y para guardar silencio, para esperar con ansia el rescate de alguien atrapado. Lloramos por los niños, por los que ese día se quedaron en casa, por los que fueron a trabajar y por los que tomaron la desafortunada decisión de entrar a un edificio 50 minutos después de un temblor. Ese día lloramos porque sabíamos que pudimos haber sido cualquiera de nosotros. Ese día todos fuimos padres, maestros, hijos, hermanos, jefes, colegas, esposos, porque nos pusimos en los zapatos de quienes sufrieron y nuestra reacción fue nada más que ayudar.

 POR: CHELO

 

Literalmente México nos había sacudido…

 

En las calles se respiraba amabilidad y positivismo, pues sabíamos que los que estábamos ahí estábamos bien y en la posición de ayudar, la nobleza, tolerancia y empatía ya eran parte de nosotros, nos admirábamos a nosotros mismos y nos quitamos etiquetas pues ya no éramos "los millenials", "los hipsters", "los godines", "los ninis", "los albañiles", "los hijos de papi", éramos MEXICANOS ayudándose unos a otros y todos éramos #FuerzaMéxico, y nos dimos cuenta  que si algo nos tiro entre todos nos levantaríamos de nuevo.

 

Una frase emblemática para mi fue: "la ciudad la tomaron los jóvenes, ojalá que nunca la suelten", muchos no recordamos o vivimos el terremoto del 85´o éramos muy pequeños o de plano no habíamos nacido, pero nos resultaba de impacto la cantidad de vidas que se perdieron hace 32 años y sabíamos que la historia se podría repetir, nos educaron para saber cómo reaccionar ante un temblor, que hacer, como protegernos y evitar repetir la magnitud de aquella tragedia. Fuimos empáticos con nuestros padres que lo vivieron y ahora nos tocaba a nosotros vivirlo, sentirlo y ayudar.

Entonces fue ahí que dentro del caos, de lo traumático de vivir una situación de emergencia, de la tristeza de ver mi ciudad caída, vi que éramos puro corazón y que finalmente México había tenido la sacudida que necesitábamos para sacar lo mejor de nosotros.

Decidí ya no tener miedo y decidí ser mejor persona, seguir dándole mi amor por montones a mi hijo, a mi esposo, a mis padres y a mis amigos, decidí VIVIR. Y también decidí no ver lo negativo que siempre alguien ve. Por todos aquellos que perdieron algo, tenemos que tener las ganas de sacarlos y sacarnos adelante. El miedo nos hace valientes y lo estamos viviendo.

Yo propondría no hacer más simulacros cada 19 se septiembre, es como si siempre quisiéramos vivir la misma tragedia y a menor escala ya lo vivimos el mismo día 32 años después! En lugar de intentar repetir las historias para prevenir deberíamos unirnos en positivismo, con nuestra mejor vibra, uniéndonos y ayudando a alguna causa cada 19 de septiembre de cada año que sigue, como lo hemos hecho estos dos 19-S.

 

Pero eso si te digo querido México: ya entendimos! Porfis ya no nos des otra sacudida más!

 

 

#FUERZAMÉXICO

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